Turismo
Itacua


Itá: en idioma guaraní, significa piedra y cuá: hueco. Es un camino empedrado de 8 kilómetros que se llama Tupãsy rapé.

A 8 kilómetros del centro de Encarnación, el santuario de la Virgen de Itacuá recibe la visita de grupos familiares y turistas argentinos que, atraídos por la belleza del lugar y la fama milagrosa de la santa, aprovechan los feriados para disfrutar de un agradable paseo. El parque natural, repleto de árboles y coloridos pájaros, ocupa un terreno de tres hectáreas a orillas del río Paraná, en un sector elevado y pedregoso.

El santuario de la Virgen de Itacuá fue recientemente acondicionado con camineros, una fuente de agua y un elevado mirador, desde donde se tiene una impresionante vista del majestuoso río Paraná y la frondosa vegetación costera.

El parque de tres hectáreas, repleto de árboles, es frecuentado por fieles de la sagrada imagen que se venera hace más de un siglo. Según la historia, en las primeras décadas de 1900, los navegantes del río Paraná, incluyendo los jangaderos que circulaban aguas abajo, se encomendaban a la Virgen María para pasar el recodo entre el peñón del barranco y la isla Cañete.

Las embarcaciones, refieren los antiguos lugareños, accionaban al pasar tres pitadas como oración y saludo. De esta manera se aseguraban la protección de la milagrosa santa.

De lo contrario, los marinos que incumplían esta espontánea devoción tuvieron que verse con alguna imprevista dificultad.

Los feligreses llegan en masa el 8 de diciembre para participar de la misa y rendir su tributo de fe. Otra sagrada imagen se ubica en una gruta de piedra, frente al río, con una vista panorámica extraordinaria del cauce hídrico. Aquí las personas se arrodillan a orar y encienden velas al aire libre para solicitar algún milagro o agradecer favores recibidos.
Fe, historia y naturaleza se conjugan en el Santuario de la Virgen de Itacuá. La fresca arboleda, ambientada con el canto de las cigarras, sirve de espacio recreativo a muchas gentes que, atraídas por la belleza del paisaje, vienen a disfrutar de un día de picnic, bajo protección de la Santísima.